depecho y espalda
Noches que merecen la pena, repetimos?

Words like violence
Break the silence
Come crashing in
Into my little world
Painful to me
Pierce right through me
Can't you understand
Oh my little girl
All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm
Vows are spoken
To be broken
Feelings are intense
Words of trivial
Pleasures remain
So does the pain
Words are meaningless
And forgettable
All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm
All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm
All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm
Words like violence
Break the silence
Come crashing in
Into my little world
Painful to me
Pierce right through me
Can't you understand
Oh my little girl
All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm
Vows are spoken
To be broken
Feelings are intense
Words of trivial
Pleasures remain
So does the pain
Words are meaningless
And forgettable
All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm
All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm
All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm
|
hola
Este blog tiene ya casi cuatro años y,
para variar, se actualiza con el ritmo más extraño y aleatorio del
mundo.
En realidad, y casi como siempre ha sido, sólo sirve para soltar lastre, cosas viejas que ya sólo son eso, cosas viejas.
Bienvenido de nuevo, David, dónde has estado?
Demasiado lejos de mí, pero ya me he encontrado, tranquilo
.
Buenos días.
En realidad, y casi como siempre ha sido, sólo sirve para soltar lastre, cosas viejas que ya sólo son eso, cosas viejas.
Bienvenido de nuevo, David, dónde has estado?
Demasiado lejos de mí, pero ya me he encontrado, tranquilo
Buenos días.
16/11/09 21:03 | incoherencias | Permalink
Él no supo qué decir durante un rato,
las sensaciones no se pueden rebatir.
La seguía mientras ella caminaba delante, más rápido, como queriendo huir de sus propias palabras. Pequeñas bombas que le habían explotado en las manos, con la mecha corta, pero lo suficientemente larga para afectar a los dos.
Las tiendas acababan de cerrar y la calle estaba llena de cartones. Ya hacía menos frío en Madrid y la gente paseaba de vuelta a casa. Los coches se agolpaban como en las películas, con las luces desenfocadas.
- "Lo tengo todo contigo, menos una cosa, pero es importante".
- "Aún. Hace dos semanas no había nada y yo sé que lo habrá".
¿Qué podía responder sino?
No podían ser amigos. Eso le mataría a él y la haría a ella aún más estúpida.
Todo, pensó, todo llegará.
Las cosas que merecen la pena de verdad, llegan.
Y ellos... nada más en el mundo merece más la pena.
La seguía mientras ella caminaba delante, más rápido, como queriendo huir de sus propias palabras. Pequeñas bombas que le habían explotado en las manos, con la mecha corta, pero lo suficientemente larga para afectar a los dos.
Las tiendas acababan de cerrar y la calle estaba llena de cartones. Ya hacía menos frío en Madrid y la gente paseaba de vuelta a casa. Los coches se agolpaban como en las películas, con las luces desenfocadas.
- "Lo tengo todo contigo, menos una cosa, pero es importante".
- "Aún. Hace dos semanas no había nada y yo sé que lo habrá".
¿Qué podía responder sino?
No podían ser amigos. Eso le mataría a él y la haría a ella aún más estúpida.
Todo, pensó, todo llegará.
Las cosas que merecen la pena de verdad, llegan.
Y ellos... nada más en el mundo merece más la pena.
perfect symmetry
16/11/09 21:03 | incoherencias | Permalink
Siempre había creído que la perfección
era simétrica y por eso siempre dibujaba edificios así en su bloc.
Se esforzaba horas y horas tomando medidas y trazando clumnas,
paredes, puertas y ventanas perfectamente iguales.
Los clientes aceptaban sin rechistar, los encargos eran continuos y se ejecutaban bien. No había capataz que no pudiera cumplirlos pues, aún volteando los planos, era imposible cometer errores. Y más cuando él pasaba horas en las obras comprobando cada centímetro.
La belleza de lo simétrico le hacía sentir una tranquilidad tan extrema que en más de una ocasión se encontró a sí mismo a punto de derrumbarse sobre la mesa de obra, paseando entre escombros, apoyado en un andamio...
Año tras año sus edificios fueron creciendo como hongos sobre un tronco, cubriendo la ciudad en silencio. Y su tranquilidad, aquella que tanto había buscado, parecía quedársele pequeña.
Su vida simétricamente perfecta parecía vacía. Había algo extraño a su alrededor que se le escapaba. Pero la fuente de aquella infelicidad era insondable: todo era simétricamente perfecto.
Durante unos meses esa sensación le acompañó de forma constante, igual que la tinta en sus dedos, horas de rotular planos hacían que supiese que estaba allí sin buscarla. Pero al contrario que la tinta no era capaz de encontrar su origen. Y la sensación pesaba, en las manos y en los hombros como una mochila que le hacía caminar encorvado hacia adentro. Viéndose los cimientos sin vestir, austeros como una vieja nave industrial abandonada.
Al fin decidió que no había manera de solucionarlo, se irguió y se centró aún más en dibujar planos de edificios simétricos acechando una tranquilidad que se había vuelto aburrimiento.
Aburrimiento.
Tranquilo, pero aburrimiento.
Y cuando se hartó de encontrarse en cada calle con sus propias obras se mudó a otra ciudad. Y el tercer día, al salir del metro, se encontró con ella.
Los dos dudaron sobre qué lado tomar y, en esa duda, sus libros y el bolso de ella decidieron compartir la acera. Entonces, al recogerlo todo la miró por primera vez y sintió el mismo anhelo que años atrás le obligaba a dibujar páginas y páginas de edificios aburridos, simétricos.
El resto lo entendió después de horas frente a ella, entre humo y café. Al descubrir que ella no era simétrica, que uno de sus enormes ojos era ligeramente más pequeño que el otro y que los dos estaban rodeados de una sonrisa que le hacía coscillas por dentro.
La simetría, la tranquilidad, sólo eran aburrimiento.
La pasión... la pasión era otra cosa.
Los clientes aceptaban sin rechistar, los encargos eran continuos y se ejecutaban bien. No había capataz que no pudiera cumplirlos pues, aún volteando los planos, era imposible cometer errores. Y más cuando él pasaba horas en las obras comprobando cada centímetro.
La belleza de lo simétrico le hacía sentir una tranquilidad tan extrema que en más de una ocasión se encontró a sí mismo a punto de derrumbarse sobre la mesa de obra, paseando entre escombros, apoyado en un andamio...
Año tras año sus edificios fueron creciendo como hongos sobre un tronco, cubriendo la ciudad en silencio. Y su tranquilidad, aquella que tanto había buscado, parecía quedársele pequeña.
Su vida simétricamente perfecta parecía vacía. Había algo extraño a su alrededor que se le escapaba. Pero la fuente de aquella infelicidad era insondable: todo era simétricamente perfecto.
Durante unos meses esa sensación le acompañó de forma constante, igual que la tinta en sus dedos, horas de rotular planos hacían que supiese que estaba allí sin buscarla. Pero al contrario que la tinta no era capaz de encontrar su origen. Y la sensación pesaba, en las manos y en los hombros como una mochila que le hacía caminar encorvado hacia adentro. Viéndose los cimientos sin vestir, austeros como una vieja nave industrial abandonada.
Al fin decidió que no había manera de solucionarlo, se irguió y se centró aún más en dibujar planos de edificios simétricos acechando una tranquilidad que se había vuelto aburrimiento.
Aburrimiento.
Tranquilo, pero aburrimiento.
Y cuando se hartó de encontrarse en cada calle con sus propias obras se mudó a otra ciudad. Y el tercer día, al salir del metro, se encontró con ella.
Los dos dudaron sobre qué lado tomar y, en esa duda, sus libros y el bolso de ella decidieron compartir la acera. Entonces, al recogerlo todo la miró por primera vez y sintió el mismo anhelo que años atrás le obligaba a dibujar páginas y páginas de edificios aburridos, simétricos.
El resto lo entendió después de horas frente a ella, entre humo y café. Al descubrir que ella no era simétrica, que uno de sus enormes ojos era ligeramente más pequeño que el otro y que los dos estaban rodeados de una sonrisa que le hacía coscillas por dentro.
La simetría, la tranquilidad, sólo eran aburrimiento.
La pasión... la pasión era otra cosa.
para limpiar los domingos
Hace mucho que no publico canciones.
Bueno, ni canciones ni ná, que estoy de un perro... Pero como
últimamente he estado en algunos conciertos y he hablado mucho de
música he decidido marcarme una pequeña cinta recopilatoria. Sí,
cinta he dicho. Cassette de los que se rebobinan con un boli bic
(bic naranja escribe fino, bic cristal escribe normal).
Cortito, sólo tres canciones que me gustan y, como viene siendo
habitual, no tienen aparente relación entre ellas.
Besicos.
P.D.: Después de dos volúmenes de “Discursos y fobias” me veo obligado a cambiar de nombre: Sunday Cleaning....
Lori Meyers - La Mujer Esponja
ella es fuerte y débil a la vez pero así somos los dos
y sueña que es una niña que después se convertirá en mujer
cuéntame quién no te deja crecer, corre el tiempo a favor
qué fácil es pedirme cuentas otra vez cuando algo no va bien
ella es lo que busco de verdad, ella es lo mujer esponja
es lo que busco de verdad, ella es la mujer esponja
sígueme, es su lema, pero es que te quiere absorver
y quiere ser como nadie nadie nadie es, pero ella es quien es
y ella es lo que busco de verdad, ella es la mujer esponja
es lo que busco de verdad, ella es la mujer esponja
y ella es la mujer
Franz Ferdinand - Twilight Omens
I wrote your name upon the back of my hands
Slept upon it and i woke up with it
Backwards on my face
Reading forwards to my mirror
To my heart
Twilight omens in my life
Then i hear your name
Hear the way you sing your name, baby
Should i give you a call
And i say:
Baby, you still feel the same.
I typed your number into my calculator
Where it's spelled as your word
When you turn it upside down
You can turn my dirty world
The bright way round
Twilight omens in my life
Then i hear your name
Hear the way you sing your name
Should give you a call
And i say:
Oh, maybe i still feel the same.
Twilight omens in my life
Keep hearing your name
Keep hearing your name
Keep hearing your name
Keep hearing you sing your name
Raphael - Mi gran noche
Hoy para mi es un día especial, hoy saldré por la noche
Podré vivir lo que el mundo no está cuando el sol ya se esconde
Podré cantar una dulce canción a la luz de la luna
y acariciar y besar a mi amor como no lo hice nunca
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce
iailailarlaralaralala...
Caminaré abrazado a mi amor por las calles sin rumbo
Descubriré que el amor es mejor cuando todo está obscuro
Y sin hablar nuestro pasos irán a buscar otra puerta
que se abrirá como mi corazón cuando ella se acerca
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce
iailailarlaralaralala...
Será será está noche ideal que ya nunca se olvida
Podré reir y soñar y bailar disfrutando la vida
Olvidaré la tristeza y el mal y las penas del mundo
y escucharé los violines cantar en la noche sin rumbo
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Besicos.
P.D.: Después de dos volúmenes de “Discursos y fobias” me veo obligado a cambiar de nombre: Sunday Cleaning....
Lori Meyers - La Mujer Esponja
ella es fuerte y débil a la vez pero así somos los dos
y sueña que es una niña que después se convertirá en mujer
cuéntame quién no te deja crecer, corre el tiempo a favor
qué fácil es pedirme cuentas otra vez cuando algo no va bien
ella es lo que busco de verdad, ella es lo mujer esponja
es lo que busco de verdad, ella es la mujer esponja
sígueme, es su lema, pero es que te quiere absorver
y quiere ser como nadie nadie nadie es, pero ella es quien es
y ella es lo que busco de verdad, ella es la mujer esponja
es lo que busco de verdad, ella es la mujer esponja
y ella es la mujer
Franz Ferdinand - Twilight Omens
I wrote your name upon the back of my hands
Slept upon it and i woke up with it
Backwards on my face
Reading forwards to my mirror
To my heart
Twilight omens in my life
Then i hear your name
Hear the way you sing your name, baby
Should i give you a call
And i say:
Baby, you still feel the same.
I typed your number into my calculator
Where it's spelled as your word
When you turn it upside down
You can turn my dirty world
The bright way round
Twilight omens in my life
Then i hear your name
Hear the way you sing your name
Should give you a call
And i say:
Oh, maybe i still feel the same.
Twilight omens in my life
Keep hearing your name
Keep hearing your name
Keep hearing your name
Keep hearing you sing your name
Raphael - Mi gran noche
Hoy para mi es un día especial, hoy saldré por la noche
Podré vivir lo que el mundo no está cuando el sol ya se esconde
Podré cantar una dulce canción a la luz de la luna
y acariciar y besar a mi amor como no lo hice nunca
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce
iailailarlaralaralala...
Caminaré abrazado a mi amor por las calles sin rumbo
Descubriré que el amor es mejor cuando todo está obscuro
Y sin hablar nuestro pasos irán a buscar otra puerta
que se abrirá como mi corazón cuando ella se acerca
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce
iailailarlaralaralala...
Será será está noche ideal que ya nunca se olvida
Podré reir y soñar y bailar disfrutando la vida
Olvidaré la tristeza y el mal y las penas del mundo
y escucharé los violines cantar en la noche sin rumbo
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche
Re-flexiones
16/11/09 20:40 | incoherencias | Permalink
Era tan tarde que ya no sabía qué
decir.
Dios, como se mueve todo.
No pienso dejar el ron, ahora no.
Fue un gesto tan tonto, tan íntimo.. Nadio lo vio.
Tampoco hacía falta.
Cerré los ojos apretándolos hasta estrujarlos hacia adentro, hasta poder mirarme el cerebro.
Mis neuronas como un proyector.
Decía que no necesitaba nada más que ese gesto cómplice.
Pero es mentira. Como todo lo demás.
Y uno aprende... decía Borges.
Creo que sólo he aprendido a buscar cosas imposibles para no poder encontrarlas.
Sólo he aprendido a estar tan lejos de las balas como sea posible.
Contengo un espasmo en mi garganta.
Con el tiempo sé exactamente el riesgo de vómito real. Eso he aprendido.
Cuarenta por ciento.
Dios, como se mueve todo.
No pienso dejar el ron, ahora no.
Fue un gesto tan tonto, tan íntimo.. Nadio lo vio.
Tampoco hacía falta.
Cerré los ojos apretándolos hasta estrujarlos hacia adentro, hasta poder mirarme el cerebro.
Mis neuronas como un proyector.
Decía que no necesitaba nada más que ese gesto cómplice.
Pero es mentira. Como todo lo demás.
Y uno aprende... decía Borges.
Creo que sólo he aprendido a buscar cosas imposibles para no poder encontrarlas.
Sólo he aprendido a estar tan lejos de las balas como sea posible.
Contengo un espasmo en mi garganta.
Con el tiempo sé exactamente el riesgo de vómito real. Eso he aprendido.
Cuarenta por ciento.
Pensamiento atrasado
16/11/09 20:40 | incoherencias | Permalink
Viajar
16/11/09 20:40 | incoherencias | Permalink

Viajo solo.
Conocer a alguien especial en un tren. Siempre he fantaseado con esa idea.
Kilómetros y kilómetros de valles, montañas y silencios compartidos.
Años, desde niño, con la esperanza de que a mi lado se siente alguien que me cambie la vida, como en las películas.
Incluso por un tiempo me planteé hacerlo todos los días para aumentar mis posibilidades.
El metro, el autobús, el avión… No son lo mismo.
El tren, el traqueteo, el tiempo, la moqueta del suelo y los asientos enfrentados provocan una desconfiada complicidad que me da qué pensar.
Cuántas veces habré pensado en los ojos de aquella chica que se sentó frente a mí a los quince años, cuántas veces en el pelo de la que iba delante en aquel viaje a los diecinueve, cuántas veces…
Lo admito, me pongo nervioso cuando llego y veo que los asientos están vacíos, como en un sorteo.
Camino por todo el tren para descubrir una mirada distinta hasta sentirme estúpido.
Pero al final siempre pasa lo mismo.
Viajo solo. Vuelvo solo. Y me dedico a escribir para pasar el rato.
(Y para parecer interesante, todo hay que decirlo).
Kundera
Notas que anotas cuando notas que
anotar es lo mejor que puedes hacer
16/11/09 20:40 | incoherencias | Permalink
???
16/11/09 20:40 | incoherencias | Permalink
Y dios creó al hombre y fue
bueno.
Y al tiempo todas las partes del cuerpo tuvieron nombre y ser.
Y se conocieron.
Y el corazón lo fue y lo supo, y el bazo, y el cerebro, y las piernas y los brazos.
Se conocieron, bazo y mano, ano y culo, pulmón y pie, ojos y vejiga...
Y todos se hicieron amigos y fieles compañeros de trabajo.
Y fue bueno.
Y al tiempo, tan amigos todos decidieron festejarlo bailando como locos todos a la vez.
Y crearon los ataques epilépticos.
Y no fue tan bueno.
Y al tiempo todas las partes del cuerpo tuvieron nombre y ser.
Y se conocieron.
Y el corazón lo fue y lo supo, y el bazo, y el cerebro, y las piernas y los brazos.
Se conocieron, bazo y mano, ano y culo, pulmón y pie, ojos y vejiga...
Y todos se hicieron amigos y fieles compañeros de trabajo.
Y fue bueno.
Y al tiempo, tan amigos todos decidieron festejarlo bailando como locos todos a la vez.
Y crearon los ataques epilépticos.
Y no fue tan bueno.
Realidad
Realidad a hostias.
http://www.youtube.com/watch?v=nzpuK1VzULM&feature=player_embedded
Me gusta oírte roncar y que haya pelo en el aseo,
esperarte en el portal las noches de invierno.
Me gusta ir a cenar a tu casa en año nuevo,
bromear con tu papá, poder llamarle suegro.
Y que te vayas con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es feo.
Y que te acuestes con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es muy feo.
Prefiero irte a buscar a que vuelvas sola en metro,
y besarte al despertar sin que importe tu aliento.
He conseguido ser un tipo de lo más honrado,
puedes quedarte con el bebé, olvida el abogado.
Y que te vayas con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es feo.
Y que te acuestes con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es muy feo.
(Manos de topo - Es feo - Ortopedias bonitas)
http://www.youtube.com/watch?v=nzpuK1VzULM&feature=player_embedded
Me gusta oírte roncar y que haya pelo en el aseo,
esperarte en el portal las noches de invierno.
Me gusta ir a cenar a tu casa en año nuevo,
bromear con tu papá, poder llamarle suegro.
Y que te vayas con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es feo.
Y que te acuestes con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es muy feo.
Prefiero irte a buscar a que vuelvas sola en metro,
y besarte al despertar sin que importe tu aliento.
He conseguido ser un tipo de lo más honrado,
puedes quedarte con el bebé, olvida el abogado.
Y que te vayas con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es feo.
Y que te acuestes con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es muy feo.
(Manos de topo - Es feo - Ortopedias bonitas)
David y...
Lyrics to David Y Claudia by Los
Planetas:
Puedo hacer lo que quiera,
puedo hacer una esfera
y viajar en su interior
y llegar a las estrellas
Puedo hacer que te vuelvas,
desde dentro hacia fuera
puedo hacer que no haya Sol,
puedo hacer que no lo veas
y que nadie nos recuerde nunca más
http://www.free-lyrics.org
Puedo hacer una prueba
puedo hacer que me quieras,
puedo hablar dentro de ti,
puedo estar en tu cabeza
y que no mires a nadie nunca más
Puedo hacer lo que quiera,
puedo hacer una esfera
y viajar en su interior
y llegar a las estrellas
Puedo hacer que te vuelvas,
desde dentro hacia fuera
puedo hacer que no haya Sol,
puedo hacer que no lo veas
y que nadie nos recuerde nunca más
http://www.free-lyrics.org
Puedo hacer una prueba
puedo hacer que me quieras,
puedo hablar dentro de ti,
puedo estar en tu cabeza
y que no mires a nadie nunca más
análisis etílico
16/11/09 20:39 | incoherencias | Permalink
Estoy borracho y olvido que ya no te
quiero para masticar un rato la ternura que solíamos dormir entre
las sábanas cuando te echaba de menos sabiendo que volverías. Las
noches que terminaríamos durmiendo juntos a pesar de comenzarlas en
la soledad más abstracta, carente de sentido más allá.
Y mientras tanto abogo por la realidad más odiosa, descarnada entre los extraños que se rozan cada noche frente a mis ojos con fruición.
Da igual, no importa nada, entre un mar y otro no encuentro más respuesta.
Voy a dormir desnudo para recordarte.
Y mientras tanto abogo por la realidad más odiosa, descarnada entre los extraños que se rozan cada noche frente a mis ojos con fruición.
Da igual, no importa nada, entre un mar y otro no encuentro más respuesta.
Voy a dormir desnudo para recordarte.
Pensando
16/11/09 20:39 | incoherencias | Permalink

Ordeno mis ideas enredándolas entre la gente que me voy cruzando por la calle.
Como si así las más débiles se rompiesen como hilos quedándose atrás al caminar y al llegar de vuelta a casa sólo tuviera a mi cargo ideas importantes, ideas que hacen que todo tenga sentido.
Bajo por Gran Vía hasta Callao y vuelvo a subir.
Camino sin prisa oculto entre un montón de cuerpos despiadadamente opuestos: unos inalcanzables para mí, otros para los que me siento inalcanzable. Iluso.
Mis pasos son lentos. Parsimoniosos como desfile de semana santa, pienso.
Mi pequeño via crucis no purga pecados, al menos no podría definirlos,
creo que busco el confort que provoca discurrir en el rebaño que baja la calle.
Imagino que somos agua de lluvia deslizándose por los lados de la carretera hasta la alcantarilla, inconscientes, disfrutando de las luces alborotados.
Intimacy
16/11/09 20:39 | incoherencias | Permalink
Son las seis de la tarde cuando nos
despertamos. Hace frío fuera y ninguno de los dos quiere
salir.
La noche fue larga y acabamos follando como locos. Pero sin prisa.
Nos dedicamos a cocinar pasta mientras seguimos desnudos con la calefacción a tope. No queremos vestirnos.
Discutimos. Veo la tele después de comer y tú te apoyas en mi brazo como si te fueses a caer a algún sitio.
A caer hacia dentro. Hacia dentro de ti, para irte. O hacia dentro de mí, y no desear marcharte.
Pasa una hora mientras no hacemos otra cosa que cambiar canales. Nos reímos de los imbéciles que salen en televisión. Nos reímos del mundo. De nosotros intentando escapar de él.
Cuando pasa un rato me besas en la comisura de los labios. Es un beso sin querer, de esos que casi te hacen sentir culpable porque no pretendías darlos, simplemente los das. Sonrío como un imbécil, me tumbo en la cama y miro al techo.
Tú te tumbas en mi barriga. Cuando estás ahí me miras, muy seria.
Lo sé aunque no te veo, enfrascado en el techo.
Me miras. Me observas y yo intento hacerme a la idea de que no estás.
Así cuando baje la cabeza sólo podré sorprenderme de que sigues ahí con tu oreja apoyada en mi ombligo y tu pelo sobre mis piernas.
Entonces dices: deberías afeitarte.
Me río y te digo que por supuesto que no lo pienso hacer.
Pues lo haré yo, respondes en un arrebato de rebeldía adolescente.
No quiero quedarme atrás y te reto: no te atreves.
Ah, no, seguro? Claro que sí!. Levantas la cabeza un poco sin querer, enfatizando tu decisión.
Sonrío. Vuelves a bajar la cabeza poco a poco y yo me arriesgo: seguro que no.
Te enfadas, te levantas mientras dejas caer un firme “sígueme”.
No, no tengo ganas.. respondo con desgana mientras levanto la cabeza y veo tu culo desnudo moviéndose camino del baño.
Ya está, es todo lo que necesito para seguirte.
Al llegar al baño intento luchar por mi barba y te arrincono contra la esquina aprisionándote contra la lavadora. Te beso el cuello, las orejas, aprieto mi cuerpo contra el tuyo... pero te escapas.
Estás convencida. Eres una mujer con una misión: deshacerte de todo el vello que me oculta.
Me rindo, me pides mis cosas y coges la cuchilla. No, espera, primero agua caliente, y la espuma. Me lavo la cara y tú, después de echarte la espuma en la mano, me la extiendes por la cara. Es agradable. Suave. Sensual.
Cuando acabas me miras a los ojos y sonríes.
Mojo la cuchilla y te la doy. Creo que te temo.
Decido que no te volveré a dar una cuchilla nunca, aunque sea de afeitar.
Te ríes de mí, me pegas en el pecho y me das un beso en la nariz, la única parte de mi cara donde no hay espuma.
Y con mucho, mucho cuidado, empiezas a afeitarme.
Yo me veo en el espejo del baño, veo como poco a poco vas deslizando la cuchilla por mi cara y voy apareciendo debajo.
De vez en cuando te miro a los ojos y tú me miras.
Siento una excitación muy extraña. Perversa.
Es un nivel de intimidad que no sabía que teníamos. Que no había tenido nunca.
Una de las veces que vas bajando, a punto de llegar a mi barbilla, bajo mi mano y te toco.
Noto como tu piel se eriza bajo mi mano mientras acaricio tu espalda y voy bajando.
Sé que te pasa lo mismo que a mí.
Sigues afeitándome nerviosa. Te tiemblan las manos.
Ya no lo puedo evitar más.
Te atraigo hacia mí y hacemos el amor sobre la lavadora.
Y bueno, sobre el lavamanos, la taza del váter, la ducha...
Te lleno de espuma. No paras de tocarme la cara.
Y me miras, satisfecha. Como sabiendo que por fin has conseguido hacerme totalmente vulnerable.
Al terminar me miras a los ojos. Me besas.
Estás un rato simplemente sentada sobre mí, sin movernos, sin decir nada.
Apartas la cara, me das un beso en la frente, te ríes. Me dices, toma, termina tú. Te espero en la cama.
La noche fue larga y acabamos follando como locos. Pero sin prisa.
Nos dedicamos a cocinar pasta mientras seguimos desnudos con la calefacción a tope. No queremos vestirnos.
Discutimos. Veo la tele después de comer y tú te apoyas en mi brazo como si te fueses a caer a algún sitio.
A caer hacia dentro. Hacia dentro de ti, para irte. O hacia dentro de mí, y no desear marcharte.
Pasa una hora mientras no hacemos otra cosa que cambiar canales. Nos reímos de los imbéciles que salen en televisión. Nos reímos del mundo. De nosotros intentando escapar de él.
Cuando pasa un rato me besas en la comisura de los labios. Es un beso sin querer, de esos que casi te hacen sentir culpable porque no pretendías darlos, simplemente los das. Sonrío como un imbécil, me tumbo en la cama y miro al techo.
Tú te tumbas en mi barriga. Cuando estás ahí me miras, muy seria.
Lo sé aunque no te veo, enfrascado en el techo.
Me miras. Me observas y yo intento hacerme a la idea de que no estás.
Así cuando baje la cabeza sólo podré sorprenderme de que sigues ahí con tu oreja apoyada en mi ombligo y tu pelo sobre mis piernas.
Entonces dices: deberías afeitarte.
Me río y te digo que por supuesto que no lo pienso hacer.
Pues lo haré yo, respondes en un arrebato de rebeldía adolescente.
No quiero quedarme atrás y te reto: no te atreves.
Ah, no, seguro? Claro que sí!. Levantas la cabeza un poco sin querer, enfatizando tu decisión.
Sonrío. Vuelves a bajar la cabeza poco a poco y yo me arriesgo: seguro que no.
Te enfadas, te levantas mientras dejas caer un firme “sígueme”.
No, no tengo ganas.. respondo con desgana mientras levanto la cabeza y veo tu culo desnudo moviéndose camino del baño.
Ya está, es todo lo que necesito para seguirte.
Al llegar al baño intento luchar por mi barba y te arrincono contra la esquina aprisionándote contra la lavadora. Te beso el cuello, las orejas, aprieto mi cuerpo contra el tuyo... pero te escapas.
Estás convencida. Eres una mujer con una misión: deshacerte de todo el vello que me oculta.
Me rindo, me pides mis cosas y coges la cuchilla. No, espera, primero agua caliente, y la espuma. Me lavo la cara y tú, después de echarte la espuma en la mano, me la extiendes por la cara. Es agradable. Suave. Sensual.
Cuando acabas me miras a los ojos y sonríes.
Mojo la cuchilla y te la doy. Creo que te temo.
Decido que no te volveré a dar una cuchilla nunca, aunque sea de afeitar.
Te ríes de mí, me pegas en el pecho y me das un beso en la nariz, la única parte de mi cara donde no hay espuma.
Y con mucho, mucho cuidado, empiezas a afeitarme.
Yo me veo en el espejo del baño, veo como poco a poco vas deslizando la cuchilla por mi cara y voy apareciendo debajo.
De vez en cuando te miro a los ojos y tú me miras.
Siento una excitación muy extraña. Perversa.
Es un nivel de intimidad que no sabía que teníamos. Que no había tenido nunca.
Una de las veces que vas bajando, a punto de llegar a mi barbilla, bajo mi mano y te toco.
Noto como tu piel se eriza bajo mi mano mientras acaricio tu espalda y voy bajando.
Sé que te pasa lo mismo que a mí.
Sigues afeitándome nerviosa. Te tiemblan las manos.
Ya no lo puedo evitar más.
Te atraigo hacia mí y hacemos el amor sobre la lavadora.
Y bueno, sobre el lavamanos, la taza del váter, la ducha...
Te lleno de espuma. No paras de tocarme la cara.
Y me miras, satisfecha. Como sabiendo que por fin has conseguido hacerme totalmente vulnerable.
Al terminar me miras a los ojos. Me besas.
Estás un rato simplemente sentada sobre mí, sin movernos, sin decir nada.
Apartas la cara, me das un beso en la frente, te ríes. Me dices, toma, termina tú. Te espero en la cama.

